“DE UTOPÍAS Y PESADILLAS O CÓMO (TRATAR DE) CONJURARLAS CON EL OFICIO DE LA PALABRA”*, POR INÉS DE TORRES (UDELAR/URUGUAI)

“Barco Constructivo América” (1943) de Joaquín Torres García. Fonte: http://www.torresgarcia.com


Boa tarde a todos e todas

Eu quero agradecer aos organizadores do seminário (André Bittencourt, Lucas Carvalho, Alejandra Josiowicz), e também certamente aos amigos André Botelho e Heloisa Starling por terem me convidado para estar aqui hoje e compartilhar algumas das minhas impressões sobre este livro que estamos apresentando.

La sensación de extrañamiento frente a una situación diferente a aquella que habíamos imaginado no es exclusiva de época histórica o lugar alguno. Por el contrario, parece ser una de las constantes de nuestro devenir. Sin embargo, mujeres y hombres vivimos ese extrañamiento con renovados sentimientos de asombro, ira, angustia, rabia, desasosiego, impotencia.

Creo que fue para resistir o conjurar la tentación de sentir que estamos inmersos en la fatalidad del tiempo cíclico, y para recordarnos que somos siempre sujetos de la historia, que André Botelho e Heloisa Starling pergeniaron este libro: un libro plural, heterogéneo, múltiple. Un libro que busca más asediarnos con preguntas que conformarnos con respuestas. Un libro quizás sin otra certeza que la de recordarnos nuestra responsabilidad como intelectuales en estos tiempos sombríos, no porque los intelectuales tengamos el monopolio del pensamiento crítico, sino porque nuestro oficio es el de trabajar con los lenguajes simbólicos de la cultura, el de lidiar con las palabras e intentar ponerlas por escrito. Las palabras son nuestras armas, en ellas creemos tercamente en estos tiempos de descreimientos, y de pos-verdad. Heloisa y André nos convocan entonces, ‘a repensar una vez más nuestros mundos en nuestra calidad de artesanos de la palabra y el pensamiento.

Este es un libro sobre una coyuntura pero no es, afortundamente, en modo alguno un libro de coyuntura. Es un gesto de intervención política apoyado en la investigación reflexiva, en el pensamiento crítico, y en el compromiso intelectual.

Si tuviera que elegir una pregunta que de un modo u otro parece asediar las reflexiones de los participantes de este libro sería la siguiente: ¿cómo fue que la utopía se transformó en pesadilla? ¿Cómo, cuándo, por qué? A partir de los lenguajes de las ciencias sociales y humanas, los lenguajes del arte y la imaginación, o la contundencia de los números, las contribuciones de este libro interpelan un presente tan sombrío como escurridizo, y al hacerlo nos interpelan como lectores.

¿Cuándo comenzó esta crisis
de la cual o impeachment no es más que la “crónica de una muerte anunciada”, parafraseando al escritor colombiano Gabriel García Márquez, se preguntan los distintos autores de este volumen?

Para algunos de los autores fue en 2013, cuando el sistema político se demostró incapaz de procesar las demandas e interpretar el malestar popular frente a temas que parecían coyunturales, pero que resultaron en que la figura de Dilma fuera extremadamente frágil al asumir su segundo mandato. Para otros, las raíces de la crisis se remontan a una excesiva confianza en la Constituyente de 1988, cuyas reformas llevaron al espejismo de creer que la democracia estaba asegurada. Algunos autores señalan como decisiva la ausencia de una justicia de transición a la salida de la dictadura en 1985, algo que convirtió a Brasil en el país del Cono Sur en tener el mayor nivel de continuidad con el régimen dictatorial. Los números también hablan y remontan aún más lejos el diagnóstico de algunos autores que insisten en el hecho de que hace 35 años que el crecimiento económico del país está enlentecido.

¿Cuáles fueron las causas de la crisis?, indagan otros. Algunos autores señalan la debilidad institucional de la cultura política. ¿Es realmente la república una tradición que Brasil ha incorporado? ¿Qué significan los valores republicanos para el ciudadano medio? ¿Los procesos de construcción de ciudadanía tan caros al gobierno de izquierda, cumplieron cabalmente su sentido no solo de empoderamiento, sino de toma de conciencia crítica de los derechos y deberes ciudadanos en relación a la res pública? ¿Son aquellos que en teoría eran los principales destinatarios de las políticas sociales de izquierda los que hoy reclaman con más fuerza la condena de los líderes con quienes antes se embanderaban? ¿Y si así fuera, acaso la corrupción admite excepciones en su condena?

También se señalan problemas relativos al sistema de partidos y al sistema electoral. La debilidad del sistema de partidos ha tenido como uno de sus resultados más visibles el llamado presidencialismo de coalición, que es analizado en varias de las contribuciones, y que fue uno de los factores que contribuyó a la vulnerabilidad de la figura presidencial de Dilma en especial en su segundo período. Esto no exime a la presidenta, para otros autores, del error de un voluntarismo ciego en momentos cruciales de su mandato.

En cuanto al sistema electoral, la ausencia de una regulación clara que garantice la transparencia en relación al financiamiento de las campañas políticas, junto con la fragilidad del sistema de partidos recién mencionada, fueron dos de los elementos decisivos vinculados con la corrupción. Sin embargo, el contexto de relaciones peligrosas entre empresarios y gobierno tiene antecedentes que se remontan, según algunos autores, al establecimiento de un sistema de administración paralela justificado en una mayor celeridad para el proceso de modernización durante la administración de Juscelino Kubitschek.

Conviven con estos enfoques, análisis que buscan las causas de la crisis a un nivel estructural: un pasado escravocrata cuyas consecuencias siguen vivas; una gramática de género claramente misógina, el patrimonialismo de la sociedad brasileña, el papel de la tierra en la configuración de las relaciones de poder.

Las señales de la crisis estaban allí, parecen decir muchos de los textos, pero como sujetos de la historia, estamos inmersos en ella y no supimos verlas. Solo las artes y los lenguajes de la imaginación, Casandras perpetuas, dieron sus señales, sugieren otros. Por eso la moda, la música, las culturas urbanas, la literatura, el pensamiento social (Sérgio Buarque de Holanda, Florestan Fernandes), son también objetos de análisis en este libro.

Como hispanoamericana, quisiera hacer algunos comentarios puntuales sobre la lectura de este libro. Si bien hay muchos aspectos de la matriz constitutiva de la cultura y el sistema político del Brasil que son propios del país (la más evidente es la matriz impuesta por la conquista y la colonización del Imperio de Portugal), hay otra serie de aspectos que comparte con el resto del continente, por lo cual este libro es iluminador de las complejas articulaciones y del sistema de espejos entre la cultura hispanoamericana y lusoamericana. El patrimonialismo, la discriminación en todas sus formas, el latifundio como forma de organización del poder, la tensión e inequidad entre campo y ciudad, todos estos factores atraviesan la historia de Hispanoamérica y marcan su presente. Y nuestras repúblicas hispanoamericanas también están marcadas en la mayoría de los casos por debilidades institucionales, con distintos grados de acuerdo a cada país, es cierto, pero basta pensar en México o Argentina, por ejemplo, para ver que las coaliciones políticas que se establecen en base a la debilidad del sistema de partidos están a la orden del día; que no hay leyes que garanticen la transparencia en materia de financiación de campañas políticas; que existen oligopolios multimedia que marcan y flechan las autopistas de la información bajo el manto de ilusión del libre flujo de la comunicación; que las redes sociales no contribuyen al pensamiento reflexivo sino a la polarización y la banalización del pensamiento; que la corrupción y el narcotráfico están llegando lentamente a cada uno de los rincones de nuestro continente, aún a países pequeños como el mío, Uruguay.

Señalar algunas de estas coincidencias importa, creo, porque lleva a aprender, y nos hace reflexionar, de ambos lados de nuestra América, sobre la importancia de fortalecer nuestras redes y nuestro compromiso conjunto porque es mucho más lo que compartimos que lo que nos separa. Me reconozco una moderna: creo en las utopías, y creo en el latinoamericansimo. Por eso creo que quizás sea hora también de volver a nuestros pensadores latinoamericanistas, porque quizás América Latina será una o no será. De ahí que proyectos como la BVPS sean tan decisivos. No es el único, pero este es uno al cual nuestro oficio nos llama.

Como dicen André e Heloísa en la presentación: “diante da angustia, as linguagens da imaginação são como janelas que, ao servirem para constituir nossa subjetividade pessoal, também servem para quebrar a solidão”. Muito obrigada a todos por este livro. A leerlo!

* Texto apresentado no IV Seminário da Biblioteca Virtual do Pensamento Social, realizado no Rio de Janeiro (IFCS/UFRJ) nos dias 7 e 8 de novembro de 2017.

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