Entrevista | Clarice Lispector: literatura simplesmente, com Mary Luz Serrano

O blog da BVPS publica hoje uma entrevista com a professora, editora e tradutora Mary Luz Estupiñan Serrano, conduzida por Rodrigo Jorge Ribeiro Neves (UFRJ/CNPq), a respeito de seu livro Simplemente Clarice, publicado em junho de 2022 pelas Ediciones Mimesis, no Chile. O ensaio de Estupiñan Serrano propõe uma reflexão teórica e poética original sobre a literatura de Clarice Lispector, considerando seus entrelaçamentos em torno dos conceitos de vida, escrita e pensamento. Das questões presentes neste diálogo, ressaltamos ainda as tensões do discurso biográfico sobre Clarice, os vínculos entre a inteligência e as emoções, o papel da crônica em sua trajetória e o lugar da escritora no contexto latino-americano.

Boa leitura!

1. Seu livro inicia, logo na primeira parte, intitulada “Vidas”, com uma bela epígrafe, que expressa uma das principais características da obra de Clarice Lispector: “Escrever é também bendizer uma vida que não foi bendita”. Poderia comentar sobre a relação entre vida, corpo e escrita em Clarice?

De la relación entre vida, cuerpo y escritura surgen por lo menos dos hilos que se trenzan. El primero queda indicado en el epígrafe que resaltas: escribir es darse una vida. Lo relevante no es cuán real o ficticia sea esa vida, sino la narración misma, es decir, la operación de escritura. Clarice hizo de la escritura su lugar de residencia. Es el lugar que hospeda una vida errante, precaria, agridulce, incluso vulnerable, en el sentido filosófico del término. Esa es la condición con la que conectamos de distintas maneras, independientemente del grado de familiaridad que tangamos con su “vida”.

Por los años en que Clarice comenzó a escribir, y especialmente en la década del 50 en adelante, se empezó a resquebrajar en América Latina la matriz masculina sobre la que se cimentaba la escritura literaria. Brasil no se encontraba ajeno a este movimiento. La escritura de Clarice registra esa trizadura, siendo La pasión según G.H. el momento clave de su destitución. De modo que su escritura narra un cuerpo que ya no es masculino, aunque mantenga relación con él. Por cuerpo masculino no me refiero solo a que sea encarnado por un varón, sino por el conjunto de valores a él asociado: “universal”, centrado, racional, luminoso, erecto.

De aquí se desprende el segundo hilo, pues permite advertir que el/los cuerpo/s clariciano/s está/n siempre enredado/s con otros cuerpos (orgánicos e inorgánicos), vinculando lo humano con lo no humano. Este reconocimiento que hiciera Clarice, resulta hoy un imperativo ético mínimo. Es decir, seguir este hilo nos puede conducir a una apuesta ética que trae al presente su escritura.

2. Ao tratar das biografias sobre Clarice escritas por Nádia Gotlib, Teresa Montero e Benjamin Moser, você ressalta aspectos literários, culturais e de gênero implicados no modo como cada um busca (re)construir a vida da escritora. Neste sentido, como narrar simplesmente Clarice?

En esas tres biografías hay diferencias literarias, culturales y de género (tanto textual como sexual), aunque la diferencia básica está en el  modo en que trabajan con los materiales. Tanto la de Nádia Gotlib como la de Teresa Montero hacen un acercamiento más narrativo, literario si se quiere. La de Benjamin Moser se posiciona del lado historiográfico y es de corte más divulgativo. Esta última presenta una potencia y una limitación. En cuanto a lo primero, permite que llegue a un público más amplio. En cuanto a lo segundo, la divulgación tiene sus riesgos, pues suele ahorrarse las delicias de la ambigüedad, las contradicciones y los malentendidos, algo con lo que Clarice trabajaba muy bien. Él quiere ofrecer una verdad sobre Clarice, y para ello tiene que fijarla, estabilizarla, pero como muestran Nádia y Teresa, eso es imposible, incluso no deseable.

¿Cómo narrar Simplesmente Clarice? Este es un ensayo en su doble acepción. Como forma de escritura y como experimentación. La primera me permite un posicionamiento, que como todo posicionamiento es parcial y situado. La segunda tiene que ver con poner atención tanto en el motivo (qué escribir), como en la forma (cómo escribir) y apostar por su entrelazado.

Si tuviera que perfilar el libro diría que Simplemente Clarice es una lectura que busca acercarse a la escritura de Clarice, tomando algunos filamentos en los que se entrelazan (su) vida y (su) escritura. Su singular modo de entenderlas nos provee de formas heterogéneas para pensar la trama que nos ata a otros seres y a las cosas. Clarice presta una escucha atenta a todo lo que la rodea y escribe todo inclinado, torcido, oblicuo (algo, por cierto, que no logra percibir bien Georges Didi Huberman en La vertical de las emociones. La vertical es una metáfora masculina por excelencia y es precisamente contra ese orden que Clarice escribía) de modo que sus crónicas, cartas y entrevistas no pueden leerse separadas de sus ficciones. En su conjunto no se pone en obra copia, reciclaje o laboratorio de escritura, que es como se ha tendido a leer su crónica, sino una poética del movimiento y una acrobacia de la variación.

Simplemente Clarice es un tributo personal a esa estrella de la literatura brasileña.

3. Em seu livro, você ressalta que Clarice busca entender a inteligência e suas formas de consagração de outras maneiras, rejeitando a ideia de uma “vida intelectual”, o que influencia na constituição de sua sociabilidade. Como literatura e pensamento dialogam para Clarice Lispector? 

Una de las singularidades de Clarice es que en su poética se anudan precisamente escritura y pensamiento. Cuerpo y mente, emociones e inteligencia, van siempre juntos. No hay ninguna oposición entre estos términos, aunque tampoco se trata de invertirlos, sino de exhibir su imbricación. Clarice suspende la sobreestima que la modernidad le otorgó a la inteligencia humana, lo que nos haría, a los humanos, seres excepcionales.

Por ello es que Clarice desiste de reconocerse como intelectual en los términos de la época, aunque no desiste completamente de la inteligencia, solo que ella apuesta por una inteligencia distinta y muy lejana de aquella asumida por el lado del “raciocinio”, la “lógica” y la “comprensión”, y de todo lo que en La pasión se nombra como obstáculos o tercera pata. La suya es una inteligencia que emana del cuerpo y las emociones, pero no se trata solo de un pensamiento de las emociones, o de una sensibilidad inteligente, sino de un sensorium pensante. Tal vez se dejen leen mejor estos términos en una idea de la misma Clarice. Se nace y empieza a saberse.

De ahí el título del libro que indica entre otras cosas lo mínimo del gesto de escribirlo, su desinscripción de una historia literaria convencional (sin apellido), y sobre todo un trabajo de lectura de Clarice con y contra Clarice misma. No es que la escritora se baste a sí misma, pero su obra nos provee de críticas, términos, exploración de límites y experimentación de formas que brindan a su escritura su propio pensamiento.

4. A crônica tem um papel importante na trajetória de Clarice como escritora. Fale-nos um pouco sobre o lugar desse gênero em sua obra.

En América Latina, la década del 80 asistió a una nueva legitimación de la crónica como género literario (la primera se dio hacia fines del siglo XIX, donde encontramos a José Martí, Rubén Darío y, para el caso de Brasil, a Machado de Assis). La invención de la crónica de Susana Rotker (1989), Desencuentros de la modernidad de Julio Ramos (1989), y A crônica: o gênero, sua fixação e suas transformações no Brasil editado por Antonio Candido (1992), fueron algunos de los estudios que marcaron este momento. Por esos mismos años se registran los primeros estudios de la crónica de Clarice y se ha solido leer como una escritura subsidiaria de sus ficciones. Sin embargo, con este gesto, se vuelve a jerarquizar implícitamente la escritura entre géneros mayores (ficciones) y menores (crónicas, diarios, etc.). Es cierto que Clarice manifestaba su incomodidad con escribir crónicas, pero también manifestaba que no le interesaban los géneros. Hay que indagar en esa ambivalencia y evitar leer las crónicas separadas tanto de su proyecto estético como de la tradición cronística brasileña para advertir las transformaciones que realiza.

En tal sentido, Clarice, a mi ver, realiza por lo menos dos operaciones importantes: narrar y alterar. Uno, en relación a su propia trayectoria. Otro, en relación a la tradición de la crónica misma. Es en las crónicas del JB que Clarice juega con una suerte de autofiguración. Para ello

vuelve sobre episodios, recuerdos, anécdotas de sus años 40 y 50 cuando estaba casada con un diplomático. Por esos años no son pocos los lugares y los gestos que la describían como la “esposa de”, así que vuelve para narrarse como la escritora que lucha con la palabra y el silencio.

Si su trabajo cronístico fue algún laboratorio, lo fue, pero de experimentación formal. Clarice interviene la escritura cronística en la medida en que altera la tradición de la crónica y radicaliza sus formas. Esa tradición es la de la crónica narrativa, incluso poética. Lo que arroja son textos cortos, cortísimos algunos, fragmentarios y heterogéneos. El fragmento es radical, algunos tienen título, otros nada, ninguna indicación, sino que simplemente comienza. También altera la idea de tiempo (ya no es el día a día, sino momentos) y de lo cotidiano (ya no de la urbe sino del interior de su casa, en el que da cuenta de la intrincable relación entre el yo y el mundo y viceversa).

5. No contexto das culturas latino-americanas contemporâneas, onde situar a literatura de Clarice Lispector?

Cuando Virginia Woolf escribió Un cuarto propio, constató lo difícil que era para una mujer escritora  tener un lugar en la República masculina de las letras. Apelaba a la necesidad de crear una tradición, razón por la cual imaginó una comunidad de la que formaban parte los pocos nombres con los que se contaba en la Inglaterra de entonces: Jane Austin, George Sand y las Hermanas Brönté y a las que dio el título de “madres”. Una comunidad que Woolf misma alimentó y que no ha dejado de crecer. A mí me interesa situar a Clarice Lispector en una constelación de escritoras latinoamericanas, de tercera generación, por decirlo de alguna manera, que se hicieron un lugar en las letras a pesar de la tradición masculina. En este sentido comparte escena con Silvina Ocampo, María Luisa Bombal y Elena Garro, entre otras. En todas ellas es posible advertir una política de la escritura que altera, de distintas maneras, las tradiciones masculinas de la literatura con las que se enfrentaron.

Imagens: “Telas entrelaçadas” de Evando Nascimento e “Poema” de Lenora de Barros

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