
Seguindo o fio de ariadne proposto para esta floração da série Sociológicas, Maria Moraes (UFSCar) analisa a exploração do trabalho na colheita da laranja e no controle de pragas no interior de São Paulo. O texto foi publicado originalmente em espanhol no Tratado latinoamericano de antropología del trabajo (2020) – obra coletiva com mais de 2000 páginas –, e discute o impacto das metas de produtividade e dos acidentes no corpo dos trabalhadores, em sua maioria migrantes nordestinos, além de mostrar como a precarização afeta especialmente as mulheres no campo.
Sociológicas é um espaço de reflexão da BVPS Edições, voltado para discutir problemas do presente e os processos sociais que este ainda oculta, a partir de uma perspectiva sociológica.
Boa leitura!
Eu me rasgo na terra da laranjai
Por Maria Moraes (UFSCar)
Siguiendo la propuesta de los episodios anteriores, por medio del hilo conductor de Ariadne, en este será analizada la configuración de las relaciones de trabajo en los naranjales. La descripción del proceso de trabajo es importante para la comprensión de los niveles de explotación de la fuerza de trabajo y, como consecuencia, de los resultados para el cuerpo y las enfermedades relacionadas. La Figura 1 demuestra el sector de cultivo (eito) en los naranjales.
Los/as trabajadores /as son también, en su mayoría, migrantes. Ellos provienen de los estados del nordeste, principalmente de Piauí (Maciel, 2016). Se configuran dos procesos concomitantes: la movilidad del capital y la movilidad del trabajo. Según Gaudemar (1977), en la movilidad del trabajo hay dos principios de libertad: la libertad positiva − cuando el trabajador vende libremente su fuerza de trabajo− y la libertad negativa − cuando hay imposición de la movilidad, debido a que si la misma no ocurre, el trabajador no tiene cómo garantizar su sobrevivencia−.
Cabe decir todavía que, tratándose del mismo espacio productivo (o, mejor dicho, del mismo proceso de territorialización del capital cañero), está ocurriendo un verdadero nomadismo de trabajadores de un cultivo hacia el otro. Por lo tanto, la movilidad no ocurre solo de una región a otra, sino también en el interior de un mismo territorio. Así, se configura un proceso de movilidad permanente (Silva, 2016). De esa forma, con el aumento de la mecanización del corte manual de la caña, hubo una disminución sensible del número de migrantes en esta actividad. Muchos de ellos, sobre todo, las mujeres, se mueven en busca de los empleos en el cultivo de la naranja, ya sea como plagueras, ya sea como recolectoras.
De la misma manera que los trabajadores de la caña, los de la naranja también son llevados a los locales de trabajo (eitos) por los turmeiros. Sin embargo, según lo que observamos y también según la investigación de Maciel (2016), los grupos son formados en los locales de destino y no en los locales de origen como en el caso de la caña. Los llamados turmeiros, responsables por el grupo, también poseen las mismas funciones relacionadas con el control de la producción y de la disciplina del trabajo. Son propietarios de los autobuses que transportan a los trabajadores y son contratados por las empresas. Reciben un valor relacionado con el alquiler del autobús y cobran un porcentaje de la producción de cada trabajador. Cuanto más elevado sea el número de cajones cosechados, mayores serán sus ganancias. Por lo tanto, tal como ocurre en los cañaverales, hay una selección de los mejores recolectores.
En la Figura 1, está representado el sector de trabajo (eito) designado para cada trabajador por el turmeiro. Las hileras (calles) distan entre sí de seis a siete metros. Los árboles alcanzan la altura de seis a diez metrosii. Los instrumentos de trabajo son: la escalera de hierro con quince escalones, que mide 3,5 metros y cuyo peso es de 35 kg; el bag (bolsa) con fondo falso, colgada por dos ganchos, con una correa acoplada al hombro del recolector, con capacidad de hasta 72,2 kg. Entre la segunda y tercera hilera son colocadas las bolsas cosechadoras (big bags) que tienen capacidad de entre 500 y 550 kg y donde son depositadas las naranjas recolectadas. El material de la bolsa y del bag más grande es plásticoiii . En nuestra investigación, están los cajones, donde son colocadas las naranjas cosechadas; cada cajón pesa alrededor de 40,8 kg como ya mencionamos más arriba.

Es importante observar que el trabajador recibe por el número de cajones cosechados, o sea, el pago es por producción, tal como en la caña. El acto de cosechar las naranjas consiste en varios movimientos de los miembros inferiores, de los superiores y de las manos, además del peso de la bolsa colgada al cuello. Primeramente, son cosechadas las naranjas de las partes más altas, que exigen el uso de la escalera. Ese es el momento de mayor peligro laboral, debido a que se tiene la necesidad de equilibrarse en la escalera, sin el apoyo de las manos, pues las mismas son simultáneamente utilizadas para recolectar las naranjas, con gestos que implican la rotación de las muñecas para facilitar el arrancado, sin dañar los gajos y sin dejar caer las frutas.
A continuación, los/as recolectores/as van bajando paulatinamente los escalones de la escalera y cosechando las naranjas en la parte del medio. La parte más baja, llamada de falda de la copa, es cosechada sin el uso de la escalera, lo que exige los movimientos de flexión de las piernas, muchas veces, con la postura agachada. Se recolectan, por último, las naranjas del suelo. Apenas las bolsas están llenas, las naranjas pasan a ser depositadas en los cajones, localizados entre la segunda y tercera hilera. Por lo tanto, además del peso, es necesario caminar algunos metros hasta los cajones, esfuerzo emprendido también con las piernas. Los ganchos son accionados y las naranjas allí depositadas. Inmediatamente, el ciclo recomienza con un movimiento más relacionado con el cambio de la posición de la escalera alrededor del naranjo.
La escalera es un grande causador de acidentes de trabajo, según la abogada del sindicato:
Entonces los tipos de accidente en la naranja son: muchas quejas en relación con las escaleras. La falta de peldaño que tienen, que bajan con las bolsas demasiado pesadas, el desequilibrio, agujeros. Mucha gente se queja de que pisa en agujero de tatu, esas cosas. Termina torciendo la columna, lastimándose el pie.
Constatamos una jornada de trabajo extremamente intensiva, debido a que allí también rige el sistema de la cantidad promedio estipulada por trabajador: setenta cajones diarios cosechados al precio de R$ 1,00/cajón en 2017. En el caso de que la cantidad no sea alcanzada, existe el riesgo de la pérdida del empleo, tal como en la caña, donde la cantidad promedio inferior a diez toneladas cortadas por día implica sanciones (ganchos), impidiendo el trabajo por tres días o, incluso, provocando el despido. En las dos actividades está presente la exigencia de cargar el peso (27,2 kg de naranja y 35 kg de la escalera; 15 kg del haz de caña), además de caminar (4,4 mil metros, en el caso de la naranja y 8,8 mil metros, en los cañaverales).
Según un estudio del área de ingeniería de producción, empleando la metodología de la ergonomía situada en la cosecha de la naranja, se verifica que el tiempo utilizado para subir la escalera, cargar la bolsa, descargar las naranjas, cambiar la escalera de posición y cambiar de árbol no es computado en el precio de la fuerza de trabajo (Costa, 2013: 86-87):
[…] se observa que el ciclo descargar la bolsa… comprendiendo las actividades de andar hasta la bolsa cosechadora, descargar la bolsa, y retornar al árbol, suma un tiempo de trabajo de 168 segundos […] el 81 % de este tiempo no agrega valor.
Otro ciclo de la cosecha con alta repetitividad y carga de peso […] corresponde a la actividad de mover la escalera. Además de no agregar valor al proceso, esta actividad aumenta los movimientos extremos y el uso de segmentos de precisión, potenciales causadores de lesión […]
Escuchemos, a continuación, las voces de dos mujeres que trabajan en el control de plagas y distribución de veneno.
Las plagueras y el trabajo en la torre
Francislene: […] entonces allí ellos estaban necesitando una persona que hiciera el curso de plaguera, ellos me pagaron el curso a mí, hice el curso allá en Descalvado, y yo hacía inspección del cultivo, ellos agarran el mapa, ah está, es para hacer nuestro trabajo aquí, nosotros vamos a ver dónde está habiendo tal plaga para que ellos puedan usar el veneno allí. Es una forma de pulverizar solamente las plantas que tengan plagas. Esta era nuestra función. En el curso, ellos dan las instrucciones sobre los tipos de plagas. Nosotros anotábamos en una tabla portapapeles los tipos de plaga, todo, y allí ellos daban una tablita, con una tablita; nosotros anotábamos el lote y el número de árbol afectado.
[…] La principal plaga que nosotros veíamos allí era la podredumbre marróniv, y después fue aquella que el greening, el greening que mató a casi todos los naranjales del estado de San Pablo, que aquí cuando llegó no hubo caso, cuando vino el greening fue terrible.
Entrevistadora: ¿Cómo identificabas el greening? ¿Cómo queda la naranja? ¿El naranjo?
F.: Nosotros vemos la hoja, porque cuando ya está en la naranja, hay que pulverizar sí o sí, porque si no mata a la naranjita. Nosotros revisábamos la hoja, atrás de la hoja así, ella tenía un pocito negrito. Entonces, hay una lupita pequeña así, tú la colocabas. Si aquel pocito anduviese, aquello allá era el pocito del greening, y era muy fácil de desparramarse, por eso había que arrancar la planta para no contaminar a las otras […] además de esta plaga, había otra que dejaba la naranja rojiza. Éramos dos para realizar el trabajo de inspección y también matar las hormigas con veneno.
E.: ¿Cómo era ese trabajo?
F.: Es una bombita de pulverizar, es una botellita grande con más o menos cinco quilos, con un polvo adentro y ese polvito tú lo llevas en la mano y una manguerita larga, entonces tú lo echas dentro de un agujerito. Mientras una trabajadora pulveriza aquí, la otra (tú vas mirando así, como el polvo va saliendo del pocito lejos, lejos), entonces una bombea y la otra va tapando los agujeritos; tú miras así en la plantación, verdecita, salía aquel polvito, donde salía polvito era un agujero de hormiga. Nosotras nos quedábamos todo el día haciendo eso.
E.: ¿Y cómo lo tapaba?
F.: Con el pie. Iba tirando tierra con el pie, amasando tierra y tirándola allá adentro y lo tapaba. […]. (Entrevista a Francislene, cuya función era inspeccionar los cultivos para el control de plagas, municipio de São Carlos/SP, octubre de 2017)
El trabajo en la torre
Entrevistadora: ¿Qué es la torre?
Michele: La torre es desde donde ves el greening. El greening es así, es un tractor y tiene una torre encima en la que van dos mujeres, tipo una casita así, pero van dos mujeres mirando encima, y la tractorista allí abajo, y yo estoy en el tractor abajo y ellas allí arriba, mirando el greening que es una plaga.
E: Pero, ¿qué es lo que hacen las dos mujeres que están arriba de la cabina del tractor?
M.: Cuando ellas ven… ahí ellas golpean (en la parte que sostiene la torre del tractor), yo arrimo el tractor al naranjo y ellas verifican si es el greening o no, yo voy y marco el árbol, marco en la hoja de anotaciones en la planchita portapapeles y marco las calles con una cinta aislante fosforescente verde (para que sea visualizada a la distancia por los tractoristas del veneno).
E: Pero, de lejos así, ¿da para ver?
M.: Sí, porque el tractor va andando bien despacito, la torre, y ellas dos van mirando así, de arriba para abajo, una de cada lado y yo manejo el tractor, abajo yo tengo que mirar la calle de los dos lados, así pero… yo veo abajo y ellas miran arriba, pero logran ver, claro.
[…]
E.: ¿Cuánto ganas en media?
M.: Mil quinientos cincuenta, así por mes más o menos. Es por mes, y hay un bono de mercadería de noventa y ocho reales. Todo el año, todo el año. Es, porque nosotras somos… somos registradas por la finca, pero la zafra, son los recolectores. Es, es separado.
E.: Pero, ¿qué haces cuando no hay zafra, cuando no hay cosecha, por ejemplo?
M.: No, nosotras miramos el año entero, entonces cuando para, así, la torre es difícil que pare, nosotras vamos, vamos a trabajar en la… a carpir, vamos a matar hormiga, vamos a retirar los brotes. Porque incluso cuando no hay naranja, nosotras continuamos. El control de plagas es el mismo, con la naranja o sin la naranja, entonces es el mismo trabajo todo el año. Sí, porque es difícil quedarse sin naranja. (Entrevista a Michele, primera mujer tractorista de una finca con ocho millones de naranjos en la región central del estado de San Pablo, octubre de 2017).



Las dos mujeres que están en la torre, además de la tractorista, son las responsables por detectar las plagas, que son de varios tipos. Por lo tanto, se trata de una tarea que exige mucha agudeza visual y responsabilidad, además de ser fundamental para la reproducción de los naranjales. Los testimonios de los responsables por el control del trabajo afirman que esa actividad es desempeñada principalmente por mujeres, porque ellas son más cuidadosas, responsables y ellas cuidan las plantas. Por lo tanto, los estereotipos relacionados al género femenino refuerzan las formas de explotación del trabajo que contribuyen al aumento de los niveles de acumulación de los capitales aplicados en esas actividades productivas
Notas
i Texto extraído de: SILVA, M. A. M. La cara invisible del trabajo en los campos de caña y naranja en Brasil. In: PALERMO, H. M.; CAPOGROSSI, L. (directores). Tratado latinoamericano de antropología del trabajo. Buenos Aires: CLACSO, CEIL, CONICET CIECS, p. 511-552, 2020.
ii Recientemente, al realizar una visita a una finca de naranjales cerca de Valencia (España), constaté que los naranjales alcanzaban, en promedio, dos metros de altura. Por lo tanto, en el acto de la cosecha, no hay necesidad de escalera, tal como sucede en los naranjales de Brasil
iii El hecho de ser de plástico ha provocado muchos conflictos, pues con el peso el plástico cede, haciendo que la bolsa cargue una mayor cantidad de naranjas. Sin embargo, el cálculo de la empresa es invariable. Los recolectores se sienten estafados, pues ellos reciben a partir del cálculo de cajones cosechados.
iv En portugués denominada “ferrugem”, se trata de la cancrosis de los cítricos, enfermedad bacteriana. Provoca la pérdida de follaje, lesiones en los frutos y su caída prematura, así como la depreciación de su valor económico. Como no existe cura, la planta enferma debe ser eliminada.
Referências
COSTA, S. E. A. (2013). Análise econômica do trabalho na colheita de citros: comparativa dos métodos de colheita manual e semimecanizada. Dissertação de Mestrado, PPG/Engenharia de Produção/UFSCar.
GAUDEMAR, J. P. (1977). Mobilidade do trabalho e acumulação do capital. Lisboa: Estampa.
MACIEL, L. M. (2016). Entre o rural e o urbano: processos migratórios do Alto Médio Canindé piauiense para a região central do estado de São Paulo. Tese de doutorado. PPG/Sociologia/UNICAMP.
SILVA, M. A. M. (2016). Las trabajadoras nómadas. Revista de Ciencias Sociales, 29, p. 15-34.
